Smart #5: el modelo más grande jamás fabricado por la marca ya no quiere ser urbano… quiere ser premium

El nuevo SUV eléctrico de Smart rompe completamente con la idea original de la marca: mide 4,70 metros, ofrece hasta 590 km de autonomía WLTP y apunta directamente a modelos como el Tesla Model Y o el Audi Q6 e-tron

Smart lleva años intentando convencer al mercado de que ya no es aquella marca de pequeños urbanos biplaza pensados exclusivamente para la ciudad. Primero llegó el #1, después el #3 y ahora el salto definitivo: el nuevo Smart #5 es, sencillamente, el Smart más ambicioso, tecnológico y grande de toda su historia. Y probablemente también el más

sorprendente. Porque detrás de ese nombre aparentemente simpático se esconde un SUV eléctrico de casi 4,70 metros, plataforma de 800 voltios, cargas ultrarrápidas y versiones que rozan los 650 CV. Un coche que ya no compite con utilitarios urbanos, sino con algunos de los eléctricos premium más importantes del mercado europeo.

02-06-26

Un Smart que ya no cabe en la definición clásica de Smart

Durante muchos años, hablar de Smart era hablar de coches diminutos, urbanos y prácticamente únicos en el mercado. Modelos pensados para callejear, aparcar en cualquier rincón y moverse por grandes ciudades consumiendo lo mínimo posible .Pero aquella filosofía ya no existe.

Desde que la marca pasó a estar participada conjuntamente por Mercedes-Benz y Geely, Smart ha iniciado una transformación radical. Y el nuevo Smart #5 representa probablemente el punto de ruptura definitivo con su pasado.

Porque este SUV mide aproximadamente 4,70 metros de largo. Es decir, tiene un tamaño similar al de modelos como el Tesla Model Y, el Audi Q6 e-tron o incluso el Kia EV6.

Y eso cambia completamente la percepción del coche.

Ya no estamos ante un vehículo eminentemente urbano. El #5 quiere ser un SUV familiar, tecnológico y claramente aspiracional. Un coche pensado para viajar, ofrecer espacio real para cinco ocupantes y competir en un segmento donde las exigencias son muchísimo mayores.

El diseño también refleja perfectamente esa evolución. Aunque mantiene algunos rasgos visuales de los últimos Smart eléctricos, el #5 apuesta por una estética mucho más robusta y musculosa, con pasos de rueda marcados, una silueta elevada y una presencia mucho más cercana a la de un todocamino premium tradicional que a la de un urbano futurista.

En realidad, lo más curioso del Smart #5 no es su tamaño. Lo verdaderamente llamativo es comprobar hasta qué punto Smart ha decidido renunciar a su propia identidad histórica para intentar convertirse en otra cosa completamente distinta y entrar de lleno a competir en unos segmentos muy distintos a los que se ha venido asociando.

Plataforma de 800 voltios y cargas ultrarrápidas; esto va en serio

Más allá de su tamaño o de su diseño, probablemente el aspecto más importante del Smart #5 está en su tecnología. Porque este modelo no solo supone un salto enorme respecto a los antiguos Smart urbanos. También coloca a la marca en un nivel técnico muy superior al de muchos SUV eléctricos generalistas actuales.

El #5 utiliza una arquitectura eléctrica de 800 voltios, una tecnología que hasta hace relativamente poco estaba reservada a modelos mucho más exclusivos y caros. La principal ventaja de este sistema es la velocidad de carga, ya que permite trabajar con potencias mucho más elevadas reduciendo tanto el calentamiento como los tiempos de espera.

En las versiones equipadas con la batería de 100 kWh, Smart anuncia potencias de carga de hasta 400 kW en corriente continua. Son cifras absolutamente espectaculares para un SUV familiar y sitúan al #5 entre los eléctricos con carga más rápida del mercado europeo.

Eso permite pasar del 10 al 80% de batería en apenas 18 minutos en condiciones óptimas. En la práctica, significa poder recuperar cientos de kilómetros de autonomía durante una parada relativamente corta, algo fundamental para quienes utilizan el coche para viajar con frecuencia.

Además, el Smart #5 no solo destaca por la velocidad de carga. También ofrece autonomías muy competitivas dependiendo de la versión. La gama alcanza hasta 590 kilómetros WLTP, una cifra que lo coloca directamente entre los SUV eléctricos más capaces de su categoría.

La plataforma también permite ofrecer diferentes configuraciones mecánicas, incluyendo versiones de tracción trasera y variantes de doble motor con tracción total. Todo ello acompañado de un sistema eléctrico mucho más eficiente y preparado para soportar elevadas demandas energéticas tanto en aceleración como en recarga rápida.

Lo más llamativo es comprobar hasta qué punto Smart ha cambiado de posición dentro del mercado. Durante años, la marca fue sinónimo de coches pequeños y sencillos orientados exclusivamente a la ciudad. Hoy, sin embargo, es capaz de lanzar un SUV eléctrico con tecnología de carga más avanzada que la de muchos fabricantes tradicionales europeos.

Un interior digital, modular y pensado para viajar en familia

El habitáculo del Smart #5 deja muy claro cuál es el enfoque tecnológico del modelo desde el primer momento. Smart ha apostado por un interior completamente digitalizado en el que prácticamente todo gira alrededor de las pantallas, la conectividad y la experiencia multimedia.

El salpicadero está presidido por una instrumentación digital de 10,25 pulgadas y dos grandes pantallas OLED de 13 pulgadas destinadas tanto al sistema multimedia principal como al acompañante. Todo el conjunto transmite una sensación mucho más cercana a la de un SUV premium moderno que a la de los Smart urbanos que popularizaron la marca hace años.

Además, el sistema utiliza el motor gráfico Unreal Engine y cuenta con un importante componente de inteligencia artificial y comandos por voz. Smart busca ofrecer una experiencia muy visual, rápida e interactiva, siguiendo una línea muy similar a la que están desarrollando numerosos fabricantes chinos de nueva generación.

La calidad percibida también supone un salto importante respecto a los anteriores modelos de la marca. Los materiales acolchados, la iluminación ambiental y determinados acabados buscan reforzar esa sensación de coche aspiracional que el #5 intenta transmitir desde todos los ángulos.

Otro aspecto interesante es el enfoque claramente pensado para viajar. Los asientos pueden reclinarse prácticamente hasta convertirse en una superficie tipo cama y el interior cuenta con numerosos huecos portaobjetos, conexiones USB y soluciones prácticas orientadas a un uso familiar real.

En realidad, el Smart #5 parece diseñado para convencer a un tipo de cliente que probablemente nunca había considerado comprar un Smart anteriormente. Y precisamente por eso su interior resulta tan importante dentro de la estrategia del modelo

El Smart más deportivo de la historia

Durante décadas, hablar de prestaciones dentro de Smart tenía más relación con la agilidad urbana que con la potencia pura. Incluso las versiones firmadas por Brabus mantenían siempre ese carácter de pequeño coche divertido pensado principalmente para ciudad.

El nuevo Smart #5 Brabus cambia completamente esa percepción. Porque la versión más prestacional de la gama desarrolla hasta 646 CV gracias a un sistema de doble motor y tracción total, cifras que hace apenas unos años habrían parecido impensables en un coche con el logotipo Smart.

Las prestaciones están a la altura de esa potencia. Smart anuncia una aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 3,8 segundos, entrando directamente en territorio de SUV eléctricos deportivos mucho más caros y aspiracionales. En la práctica, estamos hablando de cifras similares a las de modelos como el Tesla Model Y Performance o determinadas versiones del Porsche Macan Electric.

Pero el enfoque del #5 Brabus no se limita únicamente a acelerar muy rápido. La puesta a punto específica incluye ajustes propios en suspensión, dirección y respuesta del acelerador, además de una estética claramente diferenciada con paragolpes específicos, llantas de gran tamaño y detalles en rojo repartidos por carrocería e interior.

El habitáculo también refuerza esa orientación más deportiva. Los asientos específicos, las costuras en contraste y determinados acabados exclusivos buscan transmitir una sensación mucho más cercana a la de un SUV premium de altas prestaciones que a la de un Smart tradicional.

Y probablemente ahí reside una de las mayores curiosidades del modelo. El Smart #5 no solo rompe con el tamaño históricamente asociado a la marca. También rompe con su posicionamiento emocional. Porque ya no quiere ser únicamente un coche práctico y urbano. Ahora también quiere resultar rápido, tecnológico y aspiracional.

Acabados Summit Edition y una imagen mucho más premium

Otro detalle que deja claro el cambio de posicionamiento del Smart #5 es la aparición de versiones claramente orientadas a reforzar su imagen más exclusiva y aventurera. Entre ellas destaca especialmente el acabado Summit Edition, probablemente el que mejor representa la nueva filosofía de la marca.

Esta versión apuesta por una estética más robusta y diferenciada, incorporando elementos específicos como protecciones exteriores, barras de techo, detalles exclusivos en carrocería y una imagen mucho más cercana a la de ciertos SUV premium de inspiración off-road.

El objetivo parece evidente: alejar definitivamente al Smart #5 de la idea de simple SUV urbano eléctrico y acercarlo emocionalmente a modelos de mayor prestigio y precio. De hecho, por presencia visual y planteamiento general, cuesta relacionarlo con el concepto histórico de Smart si no fuera por el logotipo.

También el equipamiento juega un papel importante en esa estrategia. El #5 puede incorporar asientos calefactados y ventilados, sistema de sonido firmado por Sennheiser, techo panorámico, iluminación ambiental configurable y una enorme cantidad de asistentes de conducción y sistemas de seguridad.

Todo ello sitúa al modelo en una posición muy distinta a la que tradicionalmente ocupaba Smart dentro del mercado europeo. La marca ya no busca únicamente clientes urbanos que prioricen tamaño compacto y facilidad de aparcamiento. Ahora intenta captar compradores que valoran diseño, tecnología, prestaciones y sensación premium.

Y probablemente esa sea la mayor revolución que representa el Smart #5. Más allá de la autonomía o de la potencia, lo verdaderamente llamativo es comprobar cómo una marca históricamente asociada a pequeños coches urbanos ha terminado desarrollando un SUV eléctrico grande, sofisticado y claramente aspiracional.

Precios desde 46.200 €

El precio es probablemente el dato que termina de explicar definitivamente qué pretende ser el Smart #5 dentro del mercado europeo. Porque este modelo ya no compite en el terreno de los eléctricos urbanos relativamente accesibles. Smart ha decidido posicionarlo claramente dentro del segmento premium.

La gama arranca en España desde unos 46.200 euros para las versiones de acceso con batería de 76 kWh y tracción trasera. A partir de ahí, los precios aumentan rápidamente en función de la batería, la potencia y el nivel de equipamiento elegido.

Las variantes más completas con batería de 100 kWh, arquitectura de 800 voltios y cargas ultrarrápidas superan con facilidad los 55.000 euros, mientras que la espectacular versión Smart #5 Brabus se mueve ya en cifras próximas a los 61.000 euros.

Y eso lo coloca directamente frente a modelos muy consolidados dentro del mercado eléctrico europeo. Por precio, tamaño y planteamiento, el Smart #5 entra a competir con coches como el Tesla Model Y, el Kia EV6, el Polestar 4 o determinadas versiones del Audi Q6 e-tron.

Sin embargo, Smart intenta diferenciarse ofreciendo un enfoque muy tecnológico, un diseño bastante llamativo y una combinación poco habitual entre imagen premium, altas prestaciones y carga ultrarrápida. Además, el equipamiento de serie resulta bastante generoso incluso en las versiones menos potentes.

En cualquier caso, el Smart #5 deja claro que la marca ya no quiere ocupar el espacio que tenía hace veinte años. Hoy Smart no busca vender el coche eléctrico más pequeño y urbano del mercado. Quiere participar en uno de los segmentos más rentables y competitivos de toda la industria automovilística europea.

¿Tiene sentido que Smart fabrique un SUV de casi cinco metros?

Esa es probablemente la gran pregunta que deja el Smart #5 después de analizarlo en profundidad. Porque técnicamente el coche resulta muy convincente: tiene mucha autonomía, carga ultrarrápida, versiones muy potentes, un interior tecnológico y un nivel de espacio que lo convierte en un SUV perfectamente válido para uso familiar.

El problema no está en el producto. El verdadero debate gira alrededor de la identidad de la propia marca.

Durante más de dos décadas, Smart construyó toda su personalidad alrededor de una idea muy concreta: coches pequeños, urbanos y distintos a cualquier otra cosa que circulaba por la ciudad. Eran vehículos pensados para ocupar poco espacio, consumir poco y resolver problemas de movilidad urbana de una forma muy específica.

El Smart #5 representa exactamente lo contrario. Es grande, pesado, potente y tecnológicamente muy sofisticado. No busca ser el coche más práctico para aparcar en el centro de Málaga o Madrid, sino competir directamente con algunos de los SUV eléctricos más avanzados del mercado europeo.

Y quizá precisamente ahí esté la clave. Porque el mercado actual parece haber cambiado mucho más rápido que la propia imagen que muchos seguimos teniendo de Smart. Hoy los SUV eléctricos son el segmento más importante para prácticamente todas las marcas, y quedarse fuera de esa categoría supone renunciar a una enorme parte del mercado.

En ese sentido, el Smart #5 puede entenderse como una especie de declaración de intenciones. Smart ya no quiere ser únicamente aquella marca simpática de coches diminutos. Ahora quiere convertirse en un fabricante eléctrico global capaz de competir en tecnología, diseño y prestaciones con nombres mucho más establecidos dentro de la industria.

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